viernes, 10 de agosto de 2012

Capítulo dos.

Ryan y Justin cogieron las maletas sin dejar que yo o el abuelo cargasemos con ellas. Salimos al aparcamiento, el cuál estaba lleno de furgonetas viejas y coches 4x4, muy típico de los canadienses. Di por hecho que cualquier de aquellos coches sería el que nos llevaría hacia nuestro nuevo hogar, pero para mi sorpresa Justin sacó unas llaves de su bolsillo y las luces de un ferrari negro azabache se encendieron. Aquello era simplemente increíble, no había lugar para semejante lujo en mi cabeza, y menos en mi estilo de vida hasta el momento. El camino fue corto, y sinceramente, me sorprendió que al encender el reproductor musical del coche, brotara la voz de Michael Jackson de él. 

Stratford era un pueblo pequeño, según el cartel de la entrada había unos 30.000 habitantes. Por lo poco que pude ver, el pueblo estaba repleto de casas unifamiliares, de dos pisos, y de estilo antiguo. 

Justin estacionó el coche en un barrio tranquilo, de apariencia sencilla. Bajamos del coche, y cruzamos la calle. Mis tíos me esperaban sonrientes en el porche de una casa de tamaño medio, con las paredes de ladrillos, el techo color pizarra y grandes ventanas blancas.

Pude notar como poco a poco la expresión de mi tío Martin se iba endureciendo. Mi tía Sharon seguía sonriendo mientras susurraba algo que no logré entender y tomó su mano.

 La expresión de Ryan también se volvió un poco sombría, no entendía nada. Me escondí detrás de mi abuelo, y decidí imitar sus acciones. Nos acercamos a mis tíos, que se abalanzaron sobre mi abuelo dándole un gran abrazo, yo decidí quedarme quieta y esperar mi turno. Siempre he sido la típica chica invisible para el resto por lo que no me sorprendió que tardasen diez minutos en decidir hablarme. La conversación no fue gran cosa, simplemente me dijeron que se alegraban de verme y que tenían que ir con el abuelo a hacer el papeleo para mi matrícula universitaria. Genial, nada más llegar me dejaban sola con dos adolescentes a los que no conocía de nada.

No quería estar a solas con ellos, me resultaba incómodo, por lo que decidí darme una ducha para despejarme y aclarar mis ideas. Para mí sorpresa, tenía un baño propio completo en mi habitación, no era muy grande, pero comparado con el cuchitril donde vivíamos era todo un lujo. Mi habitación era simple, la pared era blanca, y los muebles, un armario, una cómoda y el escritorio eran de madera oscura, a conjunto con la cama, cubierta por unas sábanas blancas y muchos cojines. 

Tardé bastante en ducharme, no tenía ninguna prisa en bajar al salón y encontrarme otra vez en una situación extraña e incómoda para mí. Pero al fin y al cabo, acabé bajando.

Busqué a los chicos por toda la casa, pero no estaban. La verdad, me hacían un gran favor desapareciendo, necesitaba soledad. Pero mi soledad pronto se vio interrumpida por el ruido de pisadas y una puerta abriéndose. Justin, sonrojado, se adentró en el salón y me miró de arriba abajo.

( JUSTIN ): Ehm, sé que seguramente te parezca una mala idea, pero Ryan ha tenido que marcharse y me ha pedido que no te deje sola. Es casi la hora de comer, así que cambiate, te espero en el coche. Ponte algo bonito, o lo más decente que tengas.

¿Como demonios podía una persona ser tan estúpida? "Ponte lo más decente que tengas." No me dio tiempo a reaccionar, cuando quise contestar Justin estaba cruzando la calle de nuevo.

Menudo estúpido, ese tipo, ugh. Empezó a caerme mal no, lo siguiente. Abrí mi maleta y busqué algo "decente", no había nada. Mi forma simple a la hora de vestir no ayudaba mucho en ese momento, lo mejor que pude encontrar fueron unos jeans negros de talle alto rasgados por las rodillas, un jersey de lana corto de color rojo granate y una imitación barata de la marca vans. Era un poco triste, pero no había más. 


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